Publicado por Gina
Vivimos en un mundo violento, tanto en política, como en economía y en cultura. Así que, en medio de este contexto, plantear si los videojuegos provocan actitudes violentas es un tanto irónico, pues casi todos los medios en los que nos movemos en nuestra sociedad forman parte de este escenario.
Está muy de moda relacionar la violencia que puedan ejercer algunos individuos con su afición por los videojuegos. A la gente le gusta creer que entre ambos conceptos existe una relación de causa-efecto.
Pero, ¿es que nadie piensa en nuestros queridos medios de comunicación? La televisión sobretodo. En la “caja tonta” vemos continuamente alabanzas a la violencia, ya sea como descripción de la realidad en la que vivimos (una sociedad violenta), o bien como parte de la ficción para atraer audiencia. Porque la violencia está claro que vende, y mucho.
Entonces, ¿realmente los videojuegos son la causa directa de actitudes violentas e incluso asesinatos? Todos recordaremos el sonado caso del chico que mató a sus padres con una katana, con la intención de imitar a su ídolo, el personaje Squall del videojuego Final Fantasy VIII. ¿Qué debo decir al respecto? El problema no era del videojuego, sino que el chico ya no estaba bien de antes (por no hablar en plata).
La saga de Final Fantasy es conocida por sus espectaculares tramas y por ser unos videojuegos de estrategia e ingenio. ¿Violencia? No más de la que se pueda ver en una película de Disney.
En 2005, Hillary Clinton llegó a presentar una propuesta de ley para regular el acceso a los videojuegos en EEUU. ¿Por qué? Según sus declaraciones:
“Los videojuegos están robando la inocencia de nuestros jóvenes y hacen todavía más difícil la dura labor de ser padres”.
Su testimonio se aleja bastante de la realidad, pues aún no hay ninguna evidencia científica de que los videojuegos sean dañinos para el desarrollo de la personalidad, como en tantas ocasiones se afirma. Es más, algunos estudios han demostrado que los usuarios de juegos agresivos no sufren ningún cambio en sus comportamientos habituales.
Es cierto que se pueden encontrar muchos videojuegos basados en el uso de la violencia, pero parece ser que esta violencia no pasa de las pantallas a las calles, pues de momento las personas suelen saber diferenciar la realidad de la ficción. Si no fuera así, el número de asesinatos habría incrementado muchísimo en los últimos años, y esto no es lo que ha sucedido (hasta el momento).
Cada vez más, los videojuegos pretenden parecerse más a la vida real, no solo en gráficos, sino en muchos otros aspectos. Así, quien se sitúe delante de una pantalla de juego deberá hacer cosas como desarrollar estrategias, resolver acertijos, elaborar hipótesis y aprender trucos, tomar decisiones, aceptar riesgos y superar retos. No parece un mal modelo de aprendizaje para la vida real, ¿no?.
Así pues, y en mi opinión, deberíamos dejar de ver los videojuegos como una amenaza y verlos como una oportunidad más de aprendizaje a la vez que de entretenimiento. Y con esta entrada me han quedado dos cosas claras: la primera, que realmente soy una friki de los videojuegos, la segunda, que si fuera americana no votaría a Hillary en las elecciones.
Dixit.
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